Hola lectores del cielo. Sé que no escribo desde hace tiempo, pero no tenía tiempo, en fin, ahora que empieza el curso también escribiré menos, pero bueno, el caso es que hoy vengo fuerte. ¿Os acordáis de la historia de Dona y Rose? Seguro que sí, pero no os acordaréis de todo muy bien. Por eso aquí tenéis el enlace de la carta que le envía Dona, y la explicación de la historia.
Carta Dona, El principio de Dona y Rose.
13/03/1956
Después de visitar para comprobar mi viejo y destartalado café; me dirigí al parque de enfrente a respirar aire puro.
Y fue en ese parque, frente a la cascadita, donde la vi. Delante de la cascada, en el banco donde yo siempre me sentaba, donde la vi.
Me senté a su lado, y se giró para mirarme, le sonreí, y volvió a mirar a la cascada sin decir nada. Yo me sentí un poco mal, dolida. Aunque no la conociera de nada me gustaría hablar con ella, me resultaba familiar.
La miré unos diez minutos, hasta que descubrí a quien se me parecía.
Se levantó para irse, entonces tuve que frenarla.
-Te vas porque te miraba?
-No, se ha hecho tarde.- dijo con una mueca de fastidio,- quería llegar temprano al metro.
-Mañana vendrás?
-Puede.-y al fin sonrió.
Y después, sin decir siquiera su nombre y sin pronunciar respuesta, se marchó.
Yo me quedé ahí,en el frío banco, mirando donde antes había estado sentada la chica, rezando porque mañana viniera.
Necesitaba hablar con ella. Pues ella, que me resultaba familiar, me había recordado a mí misma.
Bueno, como habéis podido observar la página de este diario se parece mucho a la historia de Dona y Rose. También hay que fijarse en los pequeños detalles; 1956.
Por si no lo habéis comprendido, lo que quiero deciros con todo esto es... Que la dueña y autora del diario es: Rose Romilton.
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sábado, 12 de septiembre de 2015
lunes, 10 de agosto de 2015
El principio de Dona y Rose
Hola lectores del cielo. Bueno, esto es sobre la carta que os leí en la anterior entrada. Antes de leer esta entrada, visitar la de la carta: Carta Dona
La historia continúa, lectores.
En fin, Dona se fue a Groningen, como bien decía en la carta. Pero como habéis podido observar, la carta no acabó en una papelera del parque...
Os contaré el principio de la historia, para que comprendáis.
Dona y Rose se conocieron en un café de Londres, Y estuvieron exactamente tres días juntas paseando por el parque de Londres hasta que Dona... Esto estaba en un cacho de papel, en el desván de las maravillas:
Te dije vuelvo ahora, para que creyeras que volvía pronto, y no esperaras mucho bajo la lluvia de marzo, a que llegara mi fantasma.
Después de ese día, Dona desapareció. Y Rose no supo nada de ella hasta que recibió la carta.
Cuando la encontró en su buzón la leyó y la releyó, hasta que tres días después, decidió ir a buscarla; aunque eso la llevará hasta a Groningen.
Pero Rose tampoco la encontró en Groningen, la buscó durante tres meses, pero al final perdió toda esperanza, y leyó una vez más la carta, una última vez, y vio la respuesta:
Ahora que me quedo sin papel donde plasmar mi despedida, después de 5 meses, te digo que dejo Londres, me voy hasta Groningen, para pensar entre los campos de tulipanes.
Al fin y al cabo, Dona quería que la encontrara.
La historia continúa, lectores.
En fin, Dona se fue a Groningen, como bien decía en la carta. Pero como habéis podido observar, la carta no acabó en una papelera del parque...
Os contaré el principio de la historia, para que comprendáis.
Dona y Rose se conocieron en un café de Londres, Y estuvieron exactamente tres días juntas paseando por el parque de Londres hasta que Dona... Esto estaba en un cacho de papel, en el desván de las maravillas:
Te dije vuelvo ahora, para que creyeras que volvía pronto, y no esperaras mucho bajo la lluvia de marzo, a que llegara mi fantasma.
Después de ese día, Dona desapareció. Y Rose no supo nada de ella hasta que recibió la carta.
Cuando la encontró en su buzón la leyó y la releyó, hasta que tres días después, decidió ir a buscarla; aunque eso la llevará hasta a Groningen.
Pero Rose tampoco la encontró en Groningen, la buscó durante tres meses, pero al final perdió toda esperanza, y leyó una vez más la carta, una última vez, y vio la respuesta:
Ahora que me quedo sin papel donde plasmar mi despedida, después de 5 meses, te digo que dejo Londres, me voy hasta Groningen, para pensar entre los campos de tulipanes.
Al fin y al cabo, Dona quería que la encontrara.
Carta Dona Trunk
Hola lectores del cielo. Hoy os leeré una carta que encontré también ordenando el desván, donde encontré el diario.
Allá va:
DE:Dona Trunk
PARA: Rose Romilton
1956, Londres
Un día te dije que todo lo que necesitabas era creer en ti misma, no parar de andar, y romper las rejas de la jaula. Se que después de la seca despedida y mi desaparición, esta carta, espero que después de leerla, acabará en alguna basura del parque, el que hicimos nuestro.
En cuanto a lo que te dije aquel día, nuestro último día, me faltó algo que, con el paso del tiempo, vi que era necesario, la amistad también se necesita para vivir. Con los meses abrí los ojos y descubrí que jamás debí decirte adiós, jamás debí dejarte ir.
Vi que me falta ese hombro y esa risa, esa compañía, y esas bromas sin gracia.
Ahora que me quedo sin papel donde plasmar mi despedida, después de 5 meses, te digo que dejo Londres, me voy hasta Groningen, para pensar entre los campos de tulipanes.
Te dejo, esta vez diciendo adiós.
Allá va:
DE:Dona Trunk
PARA: Rose Romilton
1956, Londres
Un día te dije que todo lo que necesitabas era creer en ti misma, no parar de andar, y romper las rejas de la jaula. Se que después de la seca despedida y mi desaparición, esta carta, espero que después de leerla, acabará en alguna basura del parque, el que hicimos nuestro.
En cuanto a lo que te dije aquel día, nuestro último día, me faltó algo que, con el paso del tiempo, vi que era necesario, la amistad también se necesita para vivir. Con los meses abrí los ojos y descubrí que jamás debí decirte adiós, jamás debí dejarte ir.
Vi que me falta ese hombro y esa risa, esa compañía, y esas bromas sin gracia.
Ahora que me quedo sin papel donde plasmar mi despedida, después de 5 meses, te digo que dejo Londres, me voy hasta Groningen, para pensar entre los campos de tulipanes.
Te dejo, esta vez diciendo adiós.
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